lunes, 24 de mayo de 2010

Asesinos Seriales (Ted Bundy)


Theodore Robert Cowell Bundy (24 de noviembre de 1946; Burlington, Vermont - 24 de enero de 1989; Florida), más conocido cómo Ted Bundy, fue un asesino en serie estadounidense.

Hijo de un veterano de la fuerza aérea cuya identidad nunca conoció y de Louise Cowell, vivió sus primeros años (1946 - 1960) en casa de sus abuelos maternos. La familia decidió hacer creer al pequeño Ted que sus abuelos eran, en realidad, sus padres y que su madre era, por tanto, su hermana mayor. El motivo fue proteger a Louise de las críticas de una sociedad que tenía mal vista a la madre soltera.

Con cuatro años (1960), Ted y su madre se mudaron a Tacoma (Washington) con otros familiares y Louise se enamoró de Johnnie Culpepper Bundy, un cocinero del ejército con el que se casó en mayo de 1951 y del que Ted adoptó el apellido. El matrimonio tuvo cuatro hijos y Ted, a pesar de los intentos fallidos de Johnnie por tratarle cómo un miembro más de la familia, nunca creó un lazo afectivo con el marido de su madre.

Ted fue un estudiante aplicado y con buenas notas en la Universidad de Washington y en la Universidad de Puget Sound (Tacoma). Trabajó en varios sitios - nunca durando mucho tiempo en ellos - y sus jefes le recuerdan cómo alguien de poco fiar, característica de los asesinos en serie.

En su vigésima primavera (1967) se enamoró de la sanfranciscana Leslie, una hermosa e inteligente joven procedente de una familia de bien. Era el sueño hecho realidad de Bundy, pero dos años después, cuando ella se graduó en Psicología, ella puso punto y final a la relación ya que a Leslie no le gustó que su pareja no tuviera objetivos claros en su vida y careciera de discreción. Ted, que nunca superó esa ruptura, se obsesionó con Leslie e intentó reconquistarla y mantener el contacto con ella, pero en ese momento no consiguió su objetivo.

Entonces, Bundy dejó los estudios un tiempo para después volver a la Universidad de Washington y matricularse en Derecho. Aquí fue considerado cómo un chico brillante y querido por sus profesores y, además, inició una relación con Meg Andrews - divorciada y con una hija pequeña - durante 5 años. Nunca la quiso tanto como a Leslie y, a pesar de que él no quería casarse y que le era infiel, Meg esperó que algún día cambiara. Además, Meg desconocía que su novio había estado saliendo con una sanfranciscana y que aún le escribía cartas. Entre los 23 y los 26 años (1969 - 1972) todo fue sobre ruedas: envió solicitudes de admisión a escuelas de Derecho y estuvo involucrado en actividades comunitarias. Inclusive obtuvo una condecoración de la policía de Seattle por salvar a un niño de 3 años de morir ahogado y estuvo involucrado con figuras importantes del Partido Republicano de los Estados Unidos. Pero todo cambió en 1973, cuando Ted se reencontró con su pasado: Leslie. Ella se sorprendió de cómo había cambiado su ex-pareja e iniciaron un affair que duró entre el verano e invierno de ese año. Ella se enamoró de este nuevo hombre, pero en ese momento fue él quién la abandonó y nunca más respondió a sus llamadas como venganza y ella no supo nunca nada más de él.

Previo a los asesinatos que en breve empezaría a cometer, Bundy produjo una serie de hurtos en casas ajenas y comercios mientras estaba ebrio.

Bundy, que de joven espiaba a las chicas mientras se cambiaban de ropa y se interesó en pornografía y textos violentos, entró en el cuarto de la universitaria Joni Lenz, de 18 años, el 4 de enero de 1974 y la golpeo con una palanca metálica y la violó con una pieza de la cama. Al día siguiente, el cuerpo de la chica fue encontrado en medio de una charco de su propia sangre y sobrevivió con un daño cerebral permanente. Bundy tenía 27 años.

Su siguiente víctima fue la estudiante de Psicología en la Universidad de Washington Lynda Ann Healy, de 21 años. Tan sólo 27 días después del primer delito, Bundy entró en su dormitorio, la dejó inconsciente con un golpe, la vistió de nuevo y la metió en una sábana. Esa noche nadie notó la ausencia de Lynda Ann hasta que sonó el despertador al día siguiente. La policía no pudo establecer ninguna conexión con otro crimen y no se tomaron mayores pruebas - había una funda de almohada, un par de sábanas y un camisón ensangrentado - ni estudios del escenario del crimen. Sus restos decapitados fueron encontrados un año después en una montaña cercana.

Durante la primavera y verano de 1974 desaparecieron universitarias atractivas, de pelo largo, lacio y oscuro. Siempre se descubría la desaparición a la mañana siguiente, cuando las chicas no aparecían por ningún lado. Se calculan que fueron 8 víctimas las que atacó de noche, hasta que un día decidió hacerlo de día. La policía, que había iniciado una investigación, tenía el testimonio de gente que apuntaban a un hombre identificado como Ted, el cual solicitaba ayuda de las chicas - que posteriormente desaparecían - cuando las veía pasar. Siempre iba cargado con libros y un brazo enyesado o con un cabestrillo. También tenía "problemas" para arrancar su Volkswagen y fue visto merodeando por el sitio donde desaparecieron dos chicas. En otras palabras, la policía tenía varias pistas sobre él.

La policía inició rápidamente una investigación y comprobaron una similitud en el modus operandi. Contactaron con la policía de Washington e hicieron un croquis del probable aspecto del cruel asesino.

El 8 de noviembre de 1974 la policía consiguió, por fin, un testigo capaz de ponerles sobre la pista del asesino. Era Carol DaRonch, de 18 años, la cual declaró que, esa misma tarde, un hombre atractivo se le había acercado en la libreria Waldens Books (Utah). El extraño, que se identificó como el oficial Roseland, le dijo que había visto a alguien tratando de robar su coche y le pidió que le acompañara al aparcamiento para ver si le habían robado algo. Carol, que pensó que el hombre sería el guardia de seguridad del aparcamiento, le acompañó y comprobaron de que no había ocurrido nada. Entonces, el extraño le insistió en acompañarla a la comisaria para interponer una denuncia al supuesto criminal. Y así fue, pero mientras caminaban hacia el Volkswagen azul pálido, Carol empezó a oler a alcohol en el aliento del extraño y se dio cuenta de que algo iba mal. Le pidió su identifiación y éste, riéndose, le enseñó algo parecido a un credencial que la convenció y subió.

Yendo a gran velocidad, el supuesto oficial Roseland pidió a Carol que se pusiera el cinturón, pero ella no estaba muy segura y decidió no hacerle caso para poder saltar del vehículo cuando hubiera problemas. Y llegó el momento: Carol se dio cuenta de que no iban a comisaría. El conductor intentó esposarla, pero lo que consiguió fue que las esposas acabaran en la misma muñeca. Carol gritó y él sacó una pistola amenazándola de que, si no callaba, la mataría. Entonces, ella le golpeó en la cara y salía corriendo, pero él la siguió con una barra metálica en la mano. Carol le dio una patada en sus genitales y logró huir gritando. Una pareja de ancianos la encontraron y la acompañaron a comisaría.

En la comisaría Carol contó lo que un agente le había intentado hacer, pero resultó que no había ningún oficial de apellido Roseland, así que enviaron inmediatamente una patrulla al lugar de los hechos. Así se consiguió la descripción del hombre, del vehículo y el tipo de sangre del atacante: O positivo, el tipo de Bundy.

El 23 de febrero de 1976 comenzó el juicio contra Ted Bundy por secuestro agravado. Tenía 29 años y entró en la sala muy confiado en sí mismo creyendo que no habían pruebas suficientes contra él. Pero se equivocaba: Carol DaRonch le señaló cómo el hombre que intentó matarla. Bundy, en defensa, negó conocerla, pero no tenía coartada para el día que tuvieron lugar los hechos. El juez revisó el caso durante todo el fin de semana siguiente y finalmente Bundy fue sentenciado a una condena de 15 años de prisión con posibilidad de libertad condicional. Era el 30 de junio de 1976.

Una vez en prisión, los médicos efectuaron pruebas psicológicas a Bundy, de las que se extrajo que no era psicótico, ni sexualmente desviado, ni drogadicto, alcohólico o que sufriera algún tipo de daño cerebral. A pesar de ello, a este preso de Utah se le siguieron preparando más procesos en su contra.

Aunque tardaron en llegar, las pruebas periciales del Volkswagen determinaron que las muestras de pelo encontradas eran de Melissa Smith y de Caryn Campbell. Además, con exámenes posteriores se revelaron que los daños cerebrales que sufrían los cadáveres podían haber sido causados por la palanca encontrada en el coche de Bundy tiempo atrás. La policía de Colorado levantó el cargo de asesinato el 22 de octubre de 1976. En abril del 77, Bundy fue trasladado a la prisión del condado de Garfield.

El 24 de enero de 1989 a las 07:04h murió en la silla eléctrica. Tenía 42 años. Fuera, muchísimas personas esperaban la noticia de su muerte y, al enterarse, tuvieron lugar aplausos, vítores e incluso fuegos artificiales. Momentos después salió una carroza funeraria camino delcrematorio. Al pasar, la multitud aplaudió.

Pero la cosa no terminó aquí. Aún se le atribuyó otro asesinato: el de Katherine Devine, vista por última vez el 25 de noviembre de 1973 y cuyo cadáver se encontró el 6 de diciembre de ese mismo año en el parque McKenny (Washington). Los forenses dijeron que murió estrangulada, sodomizada y con la garganta rebanada. Muchos señalaron a Bundy como el autor de dicho crímen, pero las autoridades responsabilizaron a Willian E. Consden Jr. del asesinato, quién purga condena por violación a 48 años. El caso no se cerró hasta 2001, gracias a exhaustivas pruebas de ADN.